miércoles, 17 de diciembre de 2008

CUENTO: CAMBIO DE CHAMBA

Me adjudicaron una profesión nueva, sin título, ni materias llevadas a puntas chupas por 5 años. Los que leerán esta columna sabrán que estoy a 6 cajones de cerveza de terminar la carrera de Comunicaciones, es decir, 3 meses, 2 cajas por mes. Libérrima mi vida, hasta el momento con lapsus de mujer estable, pero casi siempre un itinerante en cuanto al camino femenino respecta.
La contadora es mi prima, no yo. Ella trabaja donde la plata este. Esta vez no ella podrá asistir al Informe Económico de la Asociación de comerciantes de “Túpac Amaru II”, me propone un laburo de 10 soles la media hora, todos los domingos a las seis de la mañana, este consiste en dar lectura y exponer los servicios contables que ella brinda. Fácil labor pensé, no salí reprobado en matemática financiera, a pesar de eso detesto los números, ¡¡¡es más me patean los tanates!! No soporto una ecuación, vomito un logaritmo, eructo las raíces cuadras, y la potenciación me traen problemas diarreicos. Claro esta que las odio. Sin embargo, es buena plata, si es solo eso, normal y acepte el trabajito.
Me dirige el domingo en la mañana al establecimiento comercial, somnoliento aún y sacándome las legañas crucificadas en mis pestañas y párpados, releía sentado el informe que mi prima me entrego la tarde anterior mientras el bus seguía su ruta - crédito fiscal, ITF, capitalización, aguanta, aguanta: ¡¡DEFICIT FINANCIERO, REEMBOLSO!! Tan malo no debe ser. (Es mi prima no creo que me haya mandado al matadero, yo hago mis mataderos). Un tal Sr. Mamani, resaltado con lapicero azul en la hoja, figuraba como un acreedor ordinario, pero en ese momento recordé que mi prima anuncio que él, era una especie de personaje trémulo en la historia de la Asociación. Bueno no le tomé mucha importación. Llegué con una premura agitada y rápidamente pregunté:
- Con el Sr. Horacio Noa, por favor.
- Tercer piso, -masculló el guachimán de la puerta destartalada – me dirigí raudamente.
Cada paso que daba hacia las escaleras alimentaba una emoción inefable, no estaba nervioso, ni pávido, me gusta enfrentarme a públicos grandes, pero ellos eran distintos, el barullo se acrecentaba conforme me acercaba al destino, una oficina en la esquina del local me detuvo.
- Estoy buscando al…
- El Sr. Horacio Noa, Presidente de la Comisión, soy yo. Lo estábamos esperando “contador” – interrumpió un individuo de baja estatura, trigueño con aspecto serrano al igual que su acento, lánguido, famélico, parecía harto del trabajo, harto de la gente, harto de su vida.
- Buenos días, vengo en representación de la Contadora Jessica Vega que por motivos de salud esta indispuesta.
- No se preocupe, sabemos quien es “contador” vayamos la mesa central, ya está la gente y está esperando que la reunión empiece.
- Ok, entonces vamos. Solo una cosa por favor, yo hago la lectura y me retiro, ¿verdad?- pregunté vacilando un poco en mi inquietud.
- Sí, solo es eso, no tiene Ud. Porque estar escuchando la discusión de los socios.
A mi izquierda estaba una señora con polleras, gorda para variar trenzas de lana, forrada en chompitas, bostezando y observándome con un desdén como si fuera el Alcalde de Ilave. A mi derecha un abuelo simpático, animoso, visión desorbitada que los lentes trataban de opacar y con aliento alcantarillado que me despertó por completo. Y en la otra esquina el Sr. Noa, quien era el indicado para darme pase a la lectura de Informe Económico, noté una irritación en él , no le preste mucha atención, quizás es el estrés- pensé.
- Damos inicio a la Asamblea, procediendo en primeras a dar lectura al acta anterior - agregó el abuelo de lentes. Terminada la lectura emitieron un alarido.
- ¡Siñur, Presidinte, aquí mi persona tiene una observachon! Pirmítame por favor, hi notado que en el acta que ahí Ud. lo ha leído, nu ha hecho menchon, de lo que yo manifestí…
- Sr. Yapuchura, por favor, tenemos que pasar a la agenda de el día de hoy, que tiene al Informe Económico como único punto ¡nada más!
- Ud. Me lo disculpa siñur Sicritario, piro en aquí tudos los Asociados tienen qui saber qui el siñur Mamane (Sr. Mamani), ha cometidu un Disfalcu- dijo el iracundo socio.
- ¡¡Un ¿Qué?!!
- ¡DISFALCU, DISFALCU! En ahí el joven Contador debe saber.
- El Sr. Mamani, no está presente el no ha devuelto aun los 3 mil soles de la cuota de los asociados, pero el Contador nos explicará mejor el asunto con lujo y detalle, se les pasará una copia del Informe a todos los presentes. Así que presten atención. Puede empezar Sr. Contador- me dijo- el oportuno Noa.
No dije que no era contador, me gustaba en cierta manera, por eso no los corregí, soy un prospecto de relacionista publico con ventiscas de periodista. ¿Y quién carajo era el citado Sr. Mamani?, ¿Cuál desfalco?, fue que comencé a hilvanar todo y recién me di cuenta de todo este “arroz con poto” en el que me había metido. Utilizare mi estilo intelectual de hablar para que me presten atención, si eso haré, pensaba en ser más campechano y populoso, pero al ver la seriedad del escenario, cambie de opinión.
- Buen día a todos, gracias por su asistencia y tiempo. Daré inicio a comunicarles el INFORME ECONOMICO DEL TECHADO DEL 4TO PISO DE LA ASOCIACION DE COMERCIANTES TUPAC AMARU II. Cualquier observación, pregunta e inquietud, les ruego ( no se porque enfaticé tanto en la palabra”ruego”)… les ruego por favor sea al término de la lectura de Informe.
A voz viva, comunique al pie de la letra el dichoso documento, no presente atenuantes en deslizarme por el salón de reuniones, para que ellos se dieran cuenta de que era una forma de familiarización y apego.
- …En resumen nos queda un saldo bancario de 2095 nuevos soles y un saldo en efectivo de… mmm… un momento, (debe haber un error, no puede quedar tan poco, que ridículo, ¡solo resta UN SOL, UN PUTO SOL!), un saldo en efectivo señores de UN NUEVO SOL. Así es 177,853 soles en ingresos y 176,852 soles fueron los egresos.
De pronto todos quedaron estupefactos, atónitos, pensé que iban a estallar en carcajadas. Y de pronto explotó el centro, con todo y artefactos dentro, lanzaron toda clase de insultos a los de la comisión, supongo que a mí también, porque algunos de esos adjetivos los vitoreaban en aymara o quechua.
- ¡ No puede ser!, ¡esto es una estafa!- graznó uno.
- Exigimos explicachones, isto no es asi… donde ista la plata de los socios, en qui lo han gastado- rebuznó una señora.
- ¡ El señor Mamani, debe ser denunciado!-exclamó otro.
- Jaktanaka, qnasa, sitnaki, stuwanaqi… ¡ hijos de puta!, endulzó algún otro exacerbado asistente.
- Señores calma, calma por favor, somos personas civilizadas, no se olviden que el contador lo tiene todo en documentos. Contador, joven, no se vaya, Contador, Señor contador, contadooorrrr!!!

1 comentario:

Anónimo dijo...

mientras el contador fugaba, su mente gravitaba entre la resaca y tibias conjeturas; a qué se de lo de Tupac Amaru (descuartizamiento acaso)... corre corre conta corre!!!